La retención de líquidos (científicamente conocida como edematización) es un aumento desmesurado de la cantidad de agua almacenada en los tejidos celulares. Dicho de otra manera, los líquidos que ingerimos y que circulan por todo nuestro organismo quedan atrapados en dichos tejidos debido a una alteración en la presión osmótica de las paredes celulares.

Veremos en este artículo por qué se produce la retención de líquidos y como evitarla, así como algunos suplementos que pueden ayudar a solucionar el problema.

La presión celular es regulada en condiciones normales por los electrolitos (entre los que destacan algunos minerales como el potasio, el cloro y el sodio), que se hallan presentes en nuestro organismo en una determinada cantidad que asegura un equilibrio neutro en el mismo.
La retención de líquidos es causada por determinadas situaciones que llegan a alterar ese equilibrio. Puede deberse al tipo de alimentación que tenemos, a problemas de circulación sanguínea, a reacciones alérgicas a ciertos alimentos, a una disfunción de los riñones y del hígado, a alteraciones psicológicas y emocionales e incluso por una reacción adversa ante ciertos fármacos.


El equilibrio de los electrolitos es un mecanismo sumamente delicado; esto es bien sabido sobretodo en las mujeres, en los que la retención de líquidos es más acusada debido a los cambios hormonales, ya que estos cambios provocan alteraciones en los niveles de estrógenos y progesterona que a su vez provocan alteraciones en los niveles de sodio (uno de los electrolitos que controlan el equilibrio de los líquidos en el cuerpo). Así durante el embarazo y el período premenstrual, el cuerpo femenino experimenta de forma natural esta retención de líquidos.


Si sufrimos de este problema, la primera medida que podemos tomar es modificar nuestra alimentación. Básicamente deberíamos fijarnos en unos pocos aspectos a la hora de comer, como por ejemplo reducir (o incluso suprimir) la ingesta de sal. Si la consumimos, preferiblemente que sea sal yodada. También hay que disminuir la ingesta de azúcar refinado (azúcar blanco) ya que provoca la retención de sodio, y si tenemos la sospecha de que la retención de líquidos puede deberse a ciertas alergias a algún alimento, deberíamos efectuar unos análisis para determinar qué alimento causa este problema. Además, debemos reducir o evitar por un tiempo la ingesta de proteínas de origen animal y sobretodo la ingesta de grasas saturadas.

Aparte de evitar estos alimentos, también podemos proceder al consumo de otros para facilitar la eliminación de líquidos. Algunos de los más efectivos son los ajos y las cebollas, de enorme poder depurativo y diurético; las uvas y las berenjenas también poseen un alto poder diurético, así como los apios. Las peras y las alcachofas aumentan la producción de orina, lo que es ideal para facilitar la tarea de eliminar líquidos.

Aparte de estos alimentos, también existen en el mercado otros suplementos, generalmente basados en extractos de plantas, que nos ayudarán con nuestro objetivo. Es el caso de los complejos multiminerales, la vitamina B6 o también la taurina (que administrada junto con vitamina B1 y B2 es de gran eficacia en el proceso de eliminación de líquidos).

Algunos suplementos que podemos encontrar en el mercado son los siguientes: